Laureles transformó una vivienda en Candeleda (Ávila), a los pies de la Sierra de Gredos, en un lugar pensado para el encuentro de familias y grupos de amigos durante sus estancias de fin de semana.
Frente a una distribución originalmente fragmentada, la intervención eliminó el recibidor y los límites entre salón, comedor y cocina para crear una gran zona común abierta a las vistas y a la luz natural.
El paisaje entró en la vivienda de manera sutil a través de los tonos del otoño, la madera, las texturas y algunas piezas recuperadas de la casa original, construyendo una atmósfera cálida y vinculada al entorno sin recurrir a una interpretación literal de lo rural.